26 de febrero de 2026
“Corro sin tener pies y al sediento su sed apago al momento”

Vamos a dedicar unas líneas al oro azul del siglo XXI, la bebida más saludable por excelencia. Con estas pistas seguro que ya lo habréis adivinado, pues sí el agua. 

La Red de Centros de Formación para el Consumo ofrece varias acciones formativas sobre el agua, principalmente en dos áreas temáticas: Alimentación y Medioambiente.

Este mes de feberro el personal técnico del CFC de Lugones llevo a cabo tres colaboraciones externas con la actividad “El Agua en la Dieta”, participaron varios grupos de usuarios de los centros de día y residentes de los Establecimientos Residenciales de personas mayores de Asturias (ERA) La Tenderina y El Trisquel. 

Comenzamos explicando en qué consistía la sesión para a continuación dar la palabra a los asistentes ¿Qué nos pueden contar sobre el agua? En función de sus primeras intervenciones fuimos incorporando varios contenidos, tales como su definición, características o proporción de agua en nuestro cuerpo. Para que entendieran su importancia hicimos referencia a que todos los órganos vitales, el cerebro, los pulmones, el corazón, el hígado y los riñones se componen entre un 65% y un 85% de agua, que también ésta es un ingrediente fundamental de la sangre o que incluso los huesos la tienen, aunque en su caso en menor medida, sobre un 30% aproximadamente. El agua es vital y es principal componente de nuestro organismo entre un  70%-75%, en su caso al ser personas mayores decrecería a un 50%.

Después comentamos por qué necesitamos beber agua, algunas de sus funciones son:

  • Regula nuestra temperatura corporal, por ejemplo cuando hace calor aparece el sudor para enfriar el cuerpo.
  • Ayuda a eliminar toxinas.
  • Es fundamental para la descomposición de los alimentos que ingerimos y transportar nutrientes a las células.
  • Mejora la digestión.
  • Lubrica nuestras articulaciones. 
  • Con un papel muy importante en procesos vitales como respirar, sudar e ir al baño.

¿De dónde la obtenemos? Cuestión que nos dio pie a hablar sobre la ingesta hídrica, pues el agua la podemos beber y comer. En este punto incorporamos la dinámica “¿Tengo mucha o poca agua?” mediante una muestra de alimentos que fuimos clasificando en función de su contenido acuoso (leche, huevo, coliflor, gelatina o pera como ejemplos con alto contenido y galletas, miel, cacao puro o pasta con bajo contenido). 


 

 

Señalamos que la ingesta hídrica depende de cada persona así como de su edad, peso, actividad física e incluso de la temperatura o clima de donde se viva. Por término medio, se recomienda un consumo entre un litro y medio a dos litros de agua (ocho vasos de los normales) para tener un equilibrio entre la que incorporamos al organismo y la que perdemos a lo largo del día.

“Si es tan importante entonces tenemos que beber mucha, mucha agua” manifestó una de las participantes. Todo en su justa medida ¿Ustedes han oído hablar de la potomanía? sería beber agua de forma compulsiva y en grandes cantidades, hablamos de 10, 11 y hasta más litros en un día, sin tener sed. Un trastorno alimentario ante el cual debemos ponernos en manos de un profesional,  puesto que puede conllevar graves problemas de salud.

Concluimos con la elaboración y degustación de un delicioso batido refrescante y natural que hicimos con leche, manzana y plátano. 

                      Ha sido un placer, como siempre, compartir una jornada más con todos ustedes. 

 


 

                                                        

                        


 

 

 

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