Cero desechos, 100% salud medioambiental

Son miles de desechos los que aparecen cada día en los vertederos y espacios tan inverosímiles como puede ser el Desierto de Atacama, al norte de Chile. Éste fue considerado el mayor cementerio / vertedero de prendas textiles del mundo, cuya capacidad no paraba de aumentar (En la actualidad parece que gran parte de dichos residuos han desaparecido después de ser quemadas muchas de esas prendas). Este es un simple ejemplo, aunque también podríamos hacer referencia a la isla de plástico presente en el Océano Pacífico, conocida como el séptimo continente debido a las grandes toneladas de residuos que en ella flotan, haciendo que alcance un tamaño similar a 3 veces Francia, destacando en ella los residuos plásticos.
Es por estos motivos que la celebración de fechas como éstas adquiere cada vez más relevancia en el mundo. Se pretende hacer una llamada de atención a la población, organismos e instituciones, sobre la necesidad de promover hábitos más sostenibles y responsables en consumo, que contribuyan a reducir los residuos generados, tanto en los hogares como en las industrias y comercios. Según Naciones Unidas, “los hogares, las pequeñas empresas y los proveedores de servicios públicos generan cada año entre 2.100 millones y 2.300 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos, que abarcan desde envases y equipos electrónicos hasta plásticos y alimentos.”
Día Internacional de Cero Desechos / Naciones Unidas
|
Cada año, el Día Internacional del Residuo Cero hace hincapié en diferentes tipos de residuos, desde el plástico, hasta los residuos textiles (tema escogido en este 2025), pasando por el desperdicio alimentario. Todos ellos ámbitos imprescindibles para poder tomar conciencia de la necesidad de disminuir el gasto de recursos naturales que se hace, y de la gestión posterior que se lleva a cabo de los productos y objetos adquiridos, antes incluso de convertirse en residuos.
Por este motivo, desde la Red de Centros de Formación para el Consumo proponemos diversas actividades enmarcadas en distintas áreas de trabajo, interconectadas y transversales, con el objeto de que las personas participantes puedan despertar interés por estas cuestiones y favorecer la promoción de hábitos más sostenibles.
Para lograr el residuo cero es importante tener presente la regla de las 3 erres: reducir, reutilizar, y reciclar; potenciando una economía circular, donde poder alargar al máximo la vida útil de los objetos y recursos adquiridos.
- En primer lugar REDUCIR. Son excesivos los residuos empleados en ocasiones para la producción de distintos productos u objetos. Por ejemplo, para la fabricación de los muy utilizados vaqueros, según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid “la producción de un solo par de vaqueros necesita entre 2130 y 3078 litros de agua, cantidad que varía según el método de fabricación y, sobre todo, las condiciones de cultivo del algodón, materia prima por excelencia del sector. (…) Hacer un vaquero gasta la misma cantidad de agua que bebe una persona en 4 años.” El agua es un bien escaso, por lo que sabiendo el impacto medioambiental que llega a tener la producción textil, reflexionar sobre la necesidad o no de adquirir y comprar nuevos vaqueros sin necesitarlos realmente, es una cuestión a considerar si queremos promover hábitos sostenibles.
Este es un simple ejemplo, aunque se podrían extrapolar estas reflexiones a muchos otros productos que adquirimos sin una necesidad real, incluidos aquí productos de alimentación.
- REUTILIZAR es primordial como segunda norma a considerar. Si ya se ha adquirido, es imprescindible alargar la vida útil de dicho producto. Poner nuestra imaginación a funcionar y transformarlo en algo completamente diferente. Bolsos y carteras a partir de pantalones vaqueros, macetas con botellas de plástico… mil y unas posibilidades que ayuden a evitar que acabe en el contendor.
Por supuesto, siempre que se pueda donar, regalar o dárselo a alguien que lo pueda utilizar entra dentro de esta estrategia de reutilización.
- Y en cuanto al último eslabón en esta simple pero importante cadena, RECICLAR, es esencial. Transformar un residuo en otro objeto o recurso diferente que se pueda utilizar es una de las fases más importantes, ya que así contribuiremos a disminuir el consumo indiscriminado de materias primas vírgenes, optando por aquellas que ya fueron utilizadas con anterioridad. Hacer jabón ecológico a partir de aceite usado doméstico (un residuo altamente contaminante), o fabricar papel reciclado a partir de restos de papel usado, son dos de los ejemplos más significativos que podemos señalar aquí. El ahorro en energía y agua es muy representativo. “Ahorro energético del 70% en comparación con el procesado de papel a partir de fibras vírgenes. Disminución de la contaminación atmosférica y del agua, debido a la disminución de las emisiones gaseosas en un 74% y en un 35% las emisiones al agua. Ahorro de agua en torno al 80%.” (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico)
Reflexionar antes de adquirir. Clave para un consumo sostenible y responsable.
|
Imágenes: www.freepik.es


