Consumo responsable de agua, también en invierno

Según el Instituto Nacional de Estadística, el consumo medio de agua en los hogares españoles fue de 128 litros por habitante, en datos del año 2022.
En invierno, gran parte del agua consumido es agua caliente. Hacer un uso responsable, racional y consciente de dicho gasto nos ayudará no sólo en la propia factura del mes, sino también a nivel medioambiental, ya que la huella hídrica que cada uno de nosotros ocasionamos se podrá ver reducida.
Cuando se habla de huella hídrica se hace referencia a aquel indicador que mide el consumo de agua que se utiliza para la producción de bienes y/o servicios. Se refiere tanto a la consumida por las personas, tanto en alimentación a la hora de beber y cocinar, como en higiene; así como la empleada en la industria o en comunidades. Este concepto nació en el año 2002, y desde entonces ha estado presente para poder ver el impacto real en cuanto al consumo y utilización de un recurso tan valioso considerado en este Siglo XXI como el “Oro azul” dado su escasez. Lo que en definitiva se hace es una contabilización del uso y consumo del agua.
Dentro de este indicador, se hace una subdivisión en 3 grupos o categorías:
- Huella hídrica azul. Es el agua dulce consumida, cuyo origen son las aguas superficiales así como las subterráneas, y que se utiliza para la producción de un producto o un servicio. Se refiere a la empleada en el consumo doméstico, industrial y de regadío.
- Huella hídrica verde. Se refiere a la cantidad de agua de lluvia (o cualquier otro tipo de precipitación) utilizada e incorporada en el propio proceso productivo de un producto. Quedan fuera las aguas residuales.
- Huella hídrica gris. Es entendida como la cantidad de agua dulce necesaria para reducir la contaminación generada durante la producción.
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Como se ha mencionado en anteriores líneas, el consumo de agua ha de ser responsable durante todo el año, incluido en invierno. Algunas de las recomendaciones que podemos hacer son:
- Priorizar, si es posible, la ducha antes de darse un baño. No ha de alargarse en el tiempo, se entiende que 5 minutos son más que suficientes. Pero en invierno, esperar a que salga el agua caliente puede ser un problema en derroche de la misma, por lo que se recomienda aprovechar esa cantidad que se pierde para regar las plantas por ejemplo.
- Además, en relación a las duchas, se estima que no se debería de superar una temperatura entre 30ºC – 35ºC, ya que ésta sería más que suficiente para el aseo personal. Se contribuirá así a reducir la cantidad de energía empleada para calentarla.
- Utiliza los programas ECO en los electrodomésticos que así lo traigan incorporado, como puede ser en el lavavajillas y la lavadora. Cada vez es más común la presencia de éstos. Esperar a utilizarlos cuando estén llenos a su capacidad máxima, y en caso de la lavadora priorizar el uso de agua fría.
- Por otro lado existen cabezales de ahorro para la grifería tanto del baño como de otros dispositivos, por ejemplo en la cocina. Utilizarlos hará que la cantidad de agua que salga en cada ocasión sea menor, reduciendo así su desperdicio.
- Se recomienda cambiar los sistemas de doble grifo (un mando para el agua caliente y otro para la fría) por un grifo de un solo mando, los conocidos como mono-mandos, lo que permitirá regular la temperatura abriendo un solo grifo, y no como en los tradicionales donde si se abre primero el caliente después hay que ir regulando con el grifo de agua fría hasta alcanzar la temperatura óptima.
Cinco recomendaciones las aquí expuestas que podrán ayudar a promover un consumo responsable y consciente del agua.
Un recurso indispensable para la vida y que debemos de cuidar entre todos.
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