11 de septiembre de 2025
El ámbito de la cosmética es muy amplio, y siempre en constante análisis y estudio. De ahí que surjan en ocasiones alertas que ayuden a garantizar la salud en cuanto a su utilización.

En este caso nos referimos a los muy utilizados esmaltes y geles semipermanentes. Desde hace unos años, su utilización se ha ido expandiendo, tal es así que la proliferación de negocios a su alrededor cada vez es mayor. Y debido a ello, estar informado e informada en cuanto a su composición y etiquetado resulta de lo más necesario.

En este mes de septiembre ha entrado en vigor la “prohibición de la Comisión Europea para dos sustancias consideradas tóxicas y presentes en estos productos: se trata del óxido de difenilfosfina (Trimethylbenzoyl Diphenylphosphine Oxide (TPO) por sus siglas en inglés) y del dimetil-p-toluidina (Dimethyltolylamine - DMTA)”. Desde este momento pasan a considerarse como “carcinógenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción (CMR)” y su uso está prohibido en todos los países de la Unión Europea. No sólo se refiere a la importación / exportación y venta actual, sino que también incluye a los envases ya abiertos y comprados con anterioridad de uso doméstico y profesional.

Debido a estas cuestiones, resulta verdaderamente interesante tener en cuenta dos aspectos. Por un lado la lectura de la etiqueta, siempre en su envase original, y por otro lado el conocimiento de la existencia de portales digitales oficiales que facilitan que esta información llegue a la población.

Lectura del etiquetado.

Esta es una de las principales estrategias con las que cuenta las personas consumidoras. Es importante conocer la composición de los productos cosméticos que se utilizan a diario, e interpretar no sólo los ingredientes y el porqué de su orden, sino también el significado de multitud de pictogramas que proporcionan información muy valiosa. 

Es el Reglamento (CE) nº 1223/2009 el que establece las bases para la comercialización segura de productos cosméticos en la Unión Europea. Los ingredientes han de seguir la norma INCI que hace referencia a la Nomenclatura Internacional y que permite un modelo único de los mismos. A partir de dicho Reglamento se han establecido multitud de mejoras normativas que han permitido actualizar en todo momento el etiquetado en este sentido. Lo más actual es la Decisión de ejecución (UE) 2025/1175 de la Comisión, que deroga algunos aspectos del anterior texto en cuanto a los ingredientes. 

Identificación de alertas en cosmética.

En relación a la identificación y notificación de alertas en cosmética es relevante mencionar la cosmetovigilancia, una herramienta de la AEMPS  (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios), que favorece el conocimiento en este tema.  “Está destinada a la recogida, la evaluación y el seguimiento de la información sobre los efectos no deseados observados como consecuencia del uso normal, o razonablemente previsible, de los productos cosméticos, así como a la adopción de medidas y la difusión de información relacionadas con dichos efectos.” 
 

 

  
 

Es importante recordar la importancia de seguir la información en páginas y portales oficiales, y no dejarse llevar únicamente por las redes sociales que promocionen unos u otros cosméticos, sin tener en cuenta nada relativo a la seguridad y normativa. 

El compromiso desde la Red de Centros de Formación para el Consumo en relación a este ámbito sigue estando presente a través del desarrollo de un itinerario formativo al respecto denominado “cosmética sostenible”. Para más información visita nuestra página.

 

Imagen portada: https://pixabay.com/es/users/omameis-

Buscador