18 de octubre de 2023
El aceite usado doméstico es un residuo muy abundante que debe ser reciclado, por nuestra salud y la del planeta. 

Se genera diariamente en restaurantes, colegios, hospitales, residencias de mayores, en nuestros hogares, etc. La diferencia es la cantidad y cómo se gestiona su tratamiento para su posterior reciclaje. Hoy en día es la principal causa de contaminación de aguas urbanas, consecuencia directa de su vertido incontrolado. Si este residuo acaba en las alcantarillas puede originar atascos en tuberías, trabajo extra para las plantas de tratamiento de aguas residuales, aumento de plagas urbanas, contamina ríos, mares, entre otros daños.

 

¿Qué podemos hacer con el aceite usado?

  • Llevarlo a un punto limpio. Instalación pública destinada a depositar residuos domésticos contaminantes, como el aceite, o voluminosos, como una lavadora.
  • Depositarlo en su contenedor. Lo podemos encontrar en algunos supermercados, centros comerciales o junto al resto de contenedores urbanos y suele ser de color naranja. Tanto si lo llevamos a un punto limpio como si lo depositamos en el contenedor, este residuo altamente contaminante se emplea como materia prima para la fabricación de jabones, barnices, pinturas, velas, cosméticos, biodiesel, etc. Su reciclado favorece al medio ambiente por partida doble, pues además de evitar que se contaminen ríos, suelos, etc. también se aprovecha para fabricar diversos productos ecológicos.
  • Reciclarlo nosotros como hicimos, hace unos días, en el Centro de Formación para el Consumo de Lugones con  el alumnado de 6º de primaria del C.P. Manuel Álvarez Iglesias de Salinas, que solicitaron hacer la actividad “El jabón de la abuela”. Este mes también llevaremos a cabo esta sesión formativa con el Centro de Apoyo a la Integración Naranco de Oviedo y alumnado de 5º y 6º de primaria del C.P. El Carbayu de Lugones. 

 

A la hora de elaborar nuestro jabón tuvimos en cuenta…

  • Hacerlo con la máxima seguridad y en un espacio muy bien ventilado.
  • En la preparación no usamos recipientes metálicos.
  • Colamos, previamente, el aceite usado para eliminar impurezas.
  • Tuvimos mucho cuidado al manipular la sosa cáustica porque es un producto corrosivo y para evitar cualquier tipo de contacto con la piel usamos guantes y mascarillas.
  • Importante, añadimos la sosa al agua (nunca al revés) para obtener lejía cáustica. Al mezclarse con el agua, ésta sube de forma inmediata su temperatura a unos 70º o 80 ºC y despide vapores nocivos, por ello, utilizamos mascarillas y abrimos las ventanas.
  • Revolvimos todos siempre en el mismo sentido, porque de lo contrario se nos podía “cortar” el jabón.
  • Le dimos color, con un pigmento natural hidrosoluble y, por último, añadimos un aroma de cereza. Una vez que echemos la esencia seguimos revolviendo un poco y echamos la mezcla rápido en los moldes porque enseguida cuajaba.

Durante la elaboración del jabón explicamos que se iba a producir una reacción química, llamada "saponificación". Los aceites vegetales cuentan en su composición con ácidos grasos que cuando se tratan con una solución acuosa de sosa se saponifican produciendo jabón. El aceite que usemos puede ser de cualquier clase: soja, oliva, girasol, maíz… sobrante de frituras, asados, alimentos enlatados, etc. NUNCA aceite de motor, grasas industriales o aceites con bases de petróleo.

Una vez finalizado el proceso comentamos a los escolares que su jabón debía reposar unos dos días para poder desmoldar o cortar, en función del recipiente usado y, algo muy importante, que no podíamos  utilizarlo, como jabón de manos o emplearlo para la lavadora si previamente lo hacemos en escamas con un rayador, hasta pasados unos 40 días, más o menos, para que la sosa deje de estar activa. 

A continuación, etiquetaron y confeccionaron el envase donde se llevaron una pequeña muestra de jabón que ya habían hecho, en la temporada pasada, otros escolares.

Una sesión formativa dinámica, interesante, entretenida y enriquecedora, en la que pusimos en práctica la Norma de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar, además de reflexionar.

Sabías que…

  • Se estima que cada uno de nosotros generamos al año unos 4 litros de media. 
  • Una simple gota puede contaminar hasta 1000 litros de agua y un litro hasta 40.000 litros.
  • Por cada tonelada de aceite usado que se recicla se evita la emisión a la atmósfera de 3 toneladas de CO2.
  • Nuestros ríos, océanos tardan entre 10 y 15 años en liberarse totalmente de los efectos nocivos del vertido incontrolado del aceite usado.
  • Con 1 litro de aceite usado, tratado mediante valorización energética se puede generar electricidad suficiente para que funcionen 11 lavadoras.
En la Red de Centros de Formación para el Consumo, promocionamos la concienciación ecológica y sensibilizamos a las personas usuarias sobre el daño ambiental que ocasiona el vertido incontrolado del aceite usado doméstico y los beneficios de su reciclado.     

 

                        

                        

                        

                        




 
 




    

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