El cuidado de los bosques, sinónimo de salud

En los últimos años se habla especialmente de la necesidad urgente de cuidar los océanos por la gran presencia de residuos plásticos que en ellos se observa. Y es importante que eso sea así, pero no debemos olvidarnos de otro gran ecosistema esencial para la preservación de miles de especies incluida la nuestra, hablamos de los bosques. Es por ello que en 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió dedicar un día Internacional a los bosques, el 21 de marzo, como símbolo de sostenibilidad.
La deforestación, los incendios, la sequía, y la proliferación de residuos son algunos de los problemas a los que se enfrentan los bosques actualmente. “Cada año, se queman o talan alrededor de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo” (The Nature Conservancy), por lo que tomar conciencia de la necesidad de cambiar esta tendencia, y promover un mayor y mejor cuidado de los bosques es esencial.
La deforestación es una realidad que nos acompaña en muchas partes del planeta. “Tan solo en los últimos 13 años, la deforestación ha arrasado 43 millones de hectáreas en todo el mundo” (National Geographic - 2024) La tala indiscriminada puede causar efectos realmente dañinos y serios al ecosistema y cientos de animales y plantas que allí convivan. Pero no sólo eso, sino que dicha deforestación influye también en el propio suelo, y en la capacidad que tiene el planeta para absorber carbono, lo que supone que libere mayor cantidad de CO2 a la atmósfera. Esto sin duda repercute en el conocido cambio climático.
Por otro lado, la sequía actual es otro de los principales retos a los que se enfrentan los bosques. La falta de agua supone que haya menos en el subsuelo, lo que puede dificultar que los árboles puedan obtener suficiente agua para poder crecer sin daño alguno. “Si no hay bastante agua disponible en el suelo para hacer frente a la demanda de agua de la atmósfera, se acaban produciendo embolias (…) Y a la larga hace que las plantas se sequen y mueran.” (CREAF)
En cuanto a los incendios, muchos de ellos son consecuencia de los cambios extremos que se dan en el tiempo, pero otros están directamente relacionados con la mano del ser humano. Todo ello tiene consecuencias similares a las causadas por la deforestación, pero además con el peligro añadido de empeorar la calidad del aire y provocar un riesgo serio para las personas. “Los incendios forestales arrasan más de 34.000 hectáreas en lo que va de año, un 52,6% menos que en 2023” (Europa Press - Ministerio de Transición Ecológica) De estos, “más del 90% son resultado de la mano humana y el 5% y el 10% son originados por causas naturales”
Y si hablamos de residuos, se ha de mencionar el término `basuraleza´ como un problema añadido a todo lo anterior. Como dijimos en la primeras líneas, preocupa y mucho la cantidad tan enorme de residuos que hay en el mar, pero en los bosques cada vez es mayor también la presencia de éstos, teniendo un impacto negativo en el desarrollo y crecimiento de este entorno. Por ejemplo, puede ser la chispa que inicie los incendios de los que antes hablábamos, o la razón por la que muchas especies emigren al ver su entorno afectado e inundado de residuos.
Por todo lo comentado en anteriores líneas, resulta necesaria la implicación de toda la sociedad en el cuidado y mejor preservación de nuestro entorno, en especial de los bosques. Nos parece imprescindible hacer un recordatorio de algunos hábitos sostenibles que garantizarán una mejor salud ambiental:
- Gestión adecuada de residuos, también en el hogar y fuera de él. Separación de los residuos en los diferentes contenedores, y precaución con los que son altamente contaminantes como son las pilas, el aceite o los medicamentos.
- Evitar tirar colillas en el suelo, sobre todo de zonas cercanas a los bosques. Son altamente tóxicas también para el entorno. Además pueden llegar a tardar cerca de una década en descomponerse si son arrojadas indiscriminadamente.
- Otro hábito muy sostenible y que puede ayudar a luchar contra la deforestación es la de utilizar de manera responsable el papel y el cartón. Reutilizarlo siempre que se pueda, y cuando no sea así, depositarlo en el contenedor azul para que pueda ser después reciclado. Por otro lado, se puede contribuir a esta causa adquiriendo productos que llevando papel o cartón, muestren un certificado que asegure criterios de sostenibilidad, como lo es por ejemplo el sello FSC (Forest Stewardship Council) lo que supone que la materia prima ha sido obtenida siguiendo criterios ambientales y sociales responsables.
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