15 de mayo de 2025
Se producen adaptaciones normativas en cuanto a su etiquetado.

La lectura e interpretación  del etiquetado es  una herramienta esencial que todas las personas consumidoras tenemos a nuestra disposición y que debemos  intentar promover. Desde la Red de Centros de Formación para el Consumo trabajamos de manera continua en este aspecto, ya que entendemos que sólo así se podrá promover hábitos más saludables y responsables entre la ciudadanía.

Uno de los términos que acompaña a la etiqueta del huevo es el de trazabilidad. Cuando se habla de ella se hace referencia a “la posibilidad de encontrar y seguir el rastro, a través de todas las etapas de producción, transformación y distribución, de un alimento, un pienso o un ingrediente” (AESAN) Es decir hacer un seguimiento desde su origen hasta que llega al establecimiento para que las personas consumidoras puedan tener acceso a ello. De este modo, en el momento en que surja alguna alerta alimentaria en cualquier punto del recorrido, se podrá obtener la información necesaria para poder atender dicha alerta. 

En cuanto al huevo, dicha trazabilidad queda recogida en su etiquetado, así como en su cáscara de manera impresa. No todos lo llevan, hay excepciones como por ejemplo, en los huevos de clase A quedan fuera “aquellos donde se da una venta directa del productor al consumidor/a en la propia explotación o en domicilio (siempre que sea en la misma región)”, o incluso cuando la venta se hace en mercados públicos locales bajo unas determinadas condiciones (“si el productor tiene menos de 50 gallinas ponedoras y la información del productor está disponible en el punto de venta”). Por este motivo y dada estas excepciones, conocer aspectos sobre el nuevo etiquetado es importante.

En cuanto a la normativa, algunos de los cambios o adaptaciones que se dan son:
 

  • Nuevas terminologías que van a recibir según su modo de producción: 


a) huevos de gallinas criadas en jaulas acondicionadas (huevos de gallinas en jaula) Número 3
b) huevos de gallinas sueltas en el gallinero (huevos de gallinas en suelo) Número 2
c) huevos de gallinas camperas. Número 1
d) huevos de producción ecológica. Número 0

El número que acompaña a cada terminología en dicho código de trazabilidad sí continúa siendo el mismo, del 0 al 3, tal y como aparece reflejado con anterioridad.

  • También hay modificaciones en cuanto a los huevos aromatizados. Se incluye la definición de los mismos como: aquellos “huevos de categoría A cuyo olor y/o sabor han sido modificados de manera intencionada con un aroma alimentario y que mantienen íntegra la cáscara y la cutícula.” 
  • Así mismo, también establece que “los huevos se podrán marcar, como excepción, en un centro de embalaje, siempre que lo autorice la autoridad competente y se cumplan una serie de condiciones y requisitos generales (…)

Estas son algunas de las cuestiones más novedosas mencionadas en tal normativa, que intenta transmitir mayor seguridad y una información más completa a las personas consumidoras de tal alimento, además de adaptarse a la normativa comunitaria europea. Todo ello con el objeto de garantizar calidad y seguridad.

 

Imagen portada: https://www.freepik.es/

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