La etiqueta en cosmética

Nos adentramos en unas fechas navideñas donde las luces decorativas en las calles, las decoraciones en los comercios y tiendas, la búsqueda de regalos, los mercadillos con variados puestos, la publicidad… nos invitan a consumir de manera casi continua. Uno de los productos y/o regalos que suele tener cierto éxito en estas fechas son los cosméticos. Pero antes de decidirnos por uno u otro es importante poner en práctica un hábito muy responsable, la lectura del etiquetado. Sólo así podremos escoger de manera más racional y crítica.
En la etiqueta aparece mucha información, que en ocasiones puede confundir más que aclarar. Un término que suele provocar cierto grado de confusión en un primer acercamiento a la etiqueta es la palabra `sostenible´. Dicha terminología se puede referir (aunque no por ello menos importante) al propio envase, es decir al material utilizado en el mismo, por ejemplo cartón reciclado en un porcentaje determinado, pero sin embargo su contenido cosmético igual no cumple con los mismos criterios. Por este motivo es importante no dejarse llevar por la parte publicitaria del envase y sí leer con detenimiento su etiquetado, en especial el apartado de ingredientes.
Éstos se han de reflejar siguiendo el sistema INCI, es decir la Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos (siglas en inglés). Dicho sistema es obligatorio en la UE desde 1998. Sirve para proporcionar a las personas consumidoras información clara de los ingredientes. Aparecen con su nombre científico, generalmente en inglés o latín. Al igual que ocurre en alimentación, sus ingredientes también han de ir ordenados, de mayor cantidad a menor.
Diferenciando ahora entre natural y ecológico, haremos un pequeño apunte de estos conceptos que nos permitirá aclarar un poco más el etiquetado de productos de cosmética.
Los llamados cosméticos naturales no quieren decir que sean 100% orgánicos o ecológicos, sino que un porcentaje muy elevado de sus ingredientes si son de origen natural, pero sin tener que ser todos ellos certificados como eco. Su materia prima son plantas, aceites, flores… Sin el uso de conservantes, colorantes u otras sustancias similares.
Para que un producto cosmético sea catalogado como ecológico, con esta nomenclatura específica, ha de haber utilizado ingredientes producidos según criterios de producción o agricultura ecológica, teniendo en cuenta la normativa europea en este caso. Es decir tiene que tener un elevado porcentaje de ingredientes certificados. Por ejemplo, un sello muy reconocido en este sentido es el llamado Ecocert, que “significa que al menos el 95% de sus ingredientes son naturales y que se han cultivado de manera sostenible.”.
Como se puede observar, puede ser un tema complejo, por lo que las certificaciones utilizadas son claramente signos de confianza. Mencionamos Ecocert, pues bien, en este sentido otra de las etiquetas más conocidas en este ámbito es la llamada `EcoLabel´, que tal como describen desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, “La Etiqueta Ecológica de la UE es un sistema fiable, transparente y no discriminatorio válido en toda la UE y en los países de la AELC (Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein)”.
Algunos de los criterios que se exigen para que un producto cosmético sea catalogado como ecológico según la Unión Europea son:
- Restringido el uso de sustancias peligrosas. Prohibición de: sustancias carcinógenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción (…)
- Uso exclusivo de tensioactivos biodegradables y estrictos umbrales para las sustancias orgánicas no biodegradables.
- Restricciones estrictas del uso de sustancias peligrosas para el medio ambiente o sensibilizantes, así como de fragancias, conservantes, colorantes y filtros ultravioletas.
- Uso exclusivo de aceite de palma, aceite de almendra de palma y sus derivados de origen sostenible.
El etiquetado es el instrumento que las personas consumidoras tenemos a nuestra disposición para poder informarnos sobre aquello que estamos consumiendo y que puede tener un impacto directo en nuestra salud. Por este motivo, adentrarnos poco a poco en estos aspectos puede ser abrumador pero muy significativo. Es por ello que la Red de Centros de Formación para el Consumo continúa desde hace más de 25 años trabajando en estos ámbitos de especial relevancia.
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