31 de octubre de 2024
La producción y el consumo de alimentos están sujetos a una rigurosa normativa con el fin de proteger y fomentar la salud de las personas consumidoras.

Hablamos de Seguridad Alimentaria “cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen sus necesidades nutricionales y preferencias alimentarias para una vida sana y activa”. Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996. Como vemos los pilares fundamentales que la sustentan son disponibilidad, estabilidad, acceso y uso.

Para garantizar dicha Seguridad es primordial la intervención y coordinación de múltiples agentes desde administraciones  públicas (nacionales, autonómicas y locales), Sistemas de Control Higiénico Sanitarios, Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) o Asociaciones de Consumidores, entre otros, hasta llegar al último eslabón de la cadena, las personas consumidoras que también tenemos nuestra responsabilidad cuando hacemos la compra (cómo y dónde), cómo manipulamos y, por supuesto conservamos los alimentos, así como el deber de estar atentos a las posibles comunicaciones oficiales sobre la retirada de algunos productos por el riesgo sanitario que puedan conllevar.

Dichas notificaciones, a nivel de la Unión Europea y desde 1979, son emitidas por la RASFF (Red de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos) cuyo objetivo cardinal, no puede ser otro, que velar por la protección de nuestra salud. 

Alertas de muy diversa índole, os presentamos algunas:

  • Alerta por presencia de Salmonella Enteritidis en queso de pasta blanda elaborado con leche cruda de oveja procedente de España (Ref: ES2024/442)
  • Alerta por presencia de Salmonella en fuet procedente de España (Ref: ES2024/458) 
  • Alerta por posible presencia de fragmentos de plástico en barrita de chocolate (Ref. ES2024/087)
  • Alerta por posible presencia de fragmentos metálicos en varios tipos de galletas con chocolate, procedentes de Países Bajos (Ref. ES2024/085)
  • Alerta por comercialización de encurtidos no aptos para consumo procedentes de España (Ref. ES2024/268)
  • Alerta por presencia de cuerpos extraños (vidrio) en conserva de bonito del norte en aceite de oliva procedente de España (Ref. ES2024/313)
  • Alerta por posible presencia de fragmentos metálicos en piruletas procedentes de Pakistán (Ref. ES2024/334)
  • Alerta por posible presencia de cuerpos extraños en cóctel de frutos secos procedentes de España. (Ref. ES2024/419)

Fuente: Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) 

Recientemente la RASFF emitió una alerta sobre un cargamento de atún, para ser consumido en España y procedente de Seychelles. El problema detectado fue la ruptura en la cadena de frío durante su transporte. Un grave riesgo para la seguridad alimentaria, sobre todo en productos perecederos que necesitan un exhaustiva vigilancia de la temperatura durante su trasporte y almacenamiento.   

Por último, hacemos referencia a un término estrechamente relacionado con la Seguridad Alimentaria, que surgió en 1996, la trazabilidad como “la capacidad de seguir el rastro de un alimento durante todas las etapas de la cadena alimentaria, desde la recogida en el campo o el animal hasta la puesta en el mercado y su entrega al consumidor final”. Es decir, poder identificar el ciclo de vida de los alimentos, algo fundamental puesto que cada vez demandamos más y mejor información a cerca de los productos que llenan nuestros carritos de la compra.   

        La Seguridad Alimentaria un derecho y un deber en la que todos tenemos un papel protagonista.

                               

 

 

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