19 de abril de 2024
Un alimento presente en nuestra alimentación, cuyo recorrido hasta nuestros platos ha sido largo desde el Antiguo Egipto.

Cuando pensamos en los cereales solemos traer a la mente la caja con copos del desayuno, pero en realidad, en términos más concretos, la palabra cereal se refiere a las plantas cultivadas de la familia de las gramíneas, ricas en hidratos de carbono, y que suelen ser transformadas en harinas para poder elaborar diferentes platos: pasta, panes, dulces... La palabra cereal parece que proviene de “cerialia”, celebración que se hacía en la Antigua Roma de unos 7 días de duración, para conmemorar a la Diosa Ceres, Diosa de la agricultura. 

Este alimento está relacionado con el origen de la civilización y el desarrollo de diferentes pueblos, debido a la importancia que tenían en la supervivencia de los mismos. Los cereales, como alimento esencial, ya estaban presentes con los egipcios. Se dice que ya en el 3000 a.C. se elaboraban panes fermentados a consecuencia de levaduras presentes de manera natural en las harinas. 

Cereales más importantes en el Antiguo Egipto. “Triticum dicoccum”

Entre los cereales que parecen destacar en este periodo están: la cebada, el trigo, el farro, la espelta, el mijo, el sorgo, y también el arroz. 

Hoy haremos referencia al farro, un cereal común pero igual no tan conocido. 

Origen del farro.

Proviene del término Triticum dicoccum. Fue uno de los primeros cereales utilizados en el Antiguo Egipto, cultivado hace ya más de 12.000 años. Cuando los Romanos se hicieron con este territorio y descubrieron este cereal, pasaron a llamarlo el “cereal de los faraones”, ya que estaba destinado a las clases adineradas y más pudientes de la sociedad, tal y como ocurría con el trigo común.

Características.

Entre las principales cualidades y características que se le pueden atribuir a este cereal podemos destacar las siguientes.

  • Destaca su origen mediterráneo, cultivado sobre todo en la Antigua Grecia y Roma.
  • Crece en todo tipo de terrenos, y resiste el frío y las grandes heladas.
  • Se apunta a que el uso doméstico de este cereal data de hace más de 8.000 años.
  • Entre sus propiedades nutricionales destacan: alto contenido en fibra, también fuente de proteínas y micronutrientes como el hierro, magnesio…; bajo en grasa y también con función antioxidante.
  • Es preciso destacar que aunque algunas personas piensen que no, sí contiene gluten. Es importante destacar que las personas con sensibilidad o intolerancia al gluten han de intentar no consumirlo, recomendando optar por cereales sin gluten como el arroz.


 

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