05 de febrero de 2026
Hoy recordamos algunas recomendaciones para garantizar que nuestro hogar sea seguro.

En anteriores publicaciones hemos hecho referencia a la importancia de conocer e interpretar la etiqueta en todos esos productos de limpieza que solemos tener en el hogar por tratarse de productos que pueden llegar a ser un riego para nuestra salud en caso de no manipularlos correctamente. Una parte imprescindible de la misma son los pictogramas de peligro, que aportan una gran información para la persona consumidora.

Los pictogramas

A través de dichos pictogramas se obtienen a simple vista advertencias relevantes que nos indicarán qué peligro o riesgo conlleva hacer una manipulación no adecuada de los mismos. Se han de ajustar al nuevo Reglamento europeo (CE) nº 1272/2008, también conocido como Normativa CLP (Clasificación, Etiquetado y Envasado).  Existen pictogramas para productos irritantes (indicados con un signo de exclamación), simbología para señalar el peligro por aspiración; También otros que indican peligro por explosión, peligro por ser inflamable, por ser un producto corrosivo, peligro por gas a presión, comburente, por toxicidad aguda y peligro para el medio ambiente. Todos tienen en común su forma de rombo y el color identificativo, un marco rojo, lo que facilita su visualización en cualquier país de la UE que se comercialice.


Consejos muy prácticos

Además de la lectura del etiquetado e identificar dichos pictogramas, hay que tener presente también algunas recomendaciones para que nuestros hogares sean más seguros. Comenzaremos por una clara advertencia, la de no mezclar dos o más productos de limpieza, ya que las consecuencias pueden ser graves. Se ha de hacer especial mención a las siguientes combinaciones:

  • Lejía + amoniaco. Su mezcla puede ocasionar que se desarrollen vapores tóxicos que al respirarlos ocasionen daños en el sistema respiratorio. Además la visión también se puede ver afectada. La cloramina (existen tres tipos) es un gas que puede aparecer como resultante de esta mezcla, y es altamente tóxico.
  • Vinagre + agua oxigenada. El resultado de esta operación es el ácido peracético, un desinfectante, que en grandes cantidades puede resultar muy irritante, no sólo para la piel, sino también para los ojos, boca y pulmones.
  • Lejía + vinagre. La combinación de ambos a la hora de la limpieza puede producir la formación del conocido gas cloro, que al igual que en los anteriores ejemplos, puede afectar gravemente al sistema respiratorio y visión.
  • Aguafuerte + lejía. Al igual que ocurría en la anterior mezcla, el aguafuerte es un ácido clorhídrico, por lo que al mezclarlo con lejía produce gases de cloro, que ya vimos que pueden llegar a ser altamente tóxicos.
  • Sosa cáustica + agua. En este caso se producen vapores que pueden ser corrosivos, ya que la formulación química que resulta es la lejía cáustica. En algunas ocasiones, cuando se hace jabón artesanal reciclando aceite usado doméstico también se hace uso de esta mezcla de sosa y agua, pero siempre considerando que las cantidades han de ser pequeñas, para proporcionar mayor seguridad.

Otras recomendaciones a tener en cuenta son:

  • Siempre que se vayan a utilizar productos como los antes mencionados, hay que hacerlo con las medidas de seguridad oportunas, es decir ponerse guantes, mascarilla y ventilar la zona.
  • Guardarlos en una zona segura, fuera del alcance de los más pequeños de la casa, así como también de aquellas personas que por sus características personales no puedan ni deban hacer uso de los mismos.
  • Evitar que estén cerca de alimentos y medicamentos, así como de otros productos cuyos envases pueden dar lugar a confusión como los dedicados a la higiene personal.
  • Lo ideal es ubicarlos en un armario independiente al resto, y con cierta altura.
  • Otro consejo esencial es el de mantenerlos siempre en su envase original. La etiqueta siempre tiene que estar legible. 
  • Y por último, pero no menos importante, en caso de sufrir algún tipo de reacción adversa o intoxicación hay que acudir cuanto antes a un centro médico, y si puede ser posible llevar el envase del producto con el que se ha sufrido el accidente.

 

Imagen portada: https://www.freepik.es

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