Alargar la vida útil de nuestros residuos es fundamental para la sostenibilidad del planeta.
Posiblemente hayas reutilizado los posos del café para abonar tus plantas, como repelente de insectos, para desatascar el fregadero, como exfoliante natural o ambientador, pues aún hay más.
Hoy dedicaremos unas líneas a descubrir una nueva y sorprendente aplicación para este residuo orgánico, que todos generamos en nuestras casas.
El descubrimiento se debe a un equipo de ingenieros de la Universidad RMIT, Australia, que ha logrado transformar los ripios del café en una materia prima de alto valor para la construcción.
¿Cómo lo hacen?
Consiste en someterlos a altísimas temperaturas, unos 350 °C, en un espacio sin oxígeno, este proceso se denomina pirolización. El resultado es un material llamado biocarbón, que entre sus múltiples propiedades destaca su extraordinario poder absorbente de agua, así como un potente adherente lo que mejora considerablemente la composición del cemento. Cuando los científicos añadieron este biocarbón a la mezcla de hormigón, detectaron que éste se hacía más fuerte, resistente y duradero.
A priori los resultados son muy satisfactorios, aunque todavía continúan haciendo más indagaciones tales como saber como responde dicho material ante situaciones extremas, como puede ser la congelación.
Beneficios medioambientales de este descubrimiento:
- Reducir la emisión de metano, gas de efecto invernadero que se produciría en cantidades alarmantes si este residuo orgánico acabara en un vertedero. Hablamos de millones de toneladas que se generan en un año a nivel mundial.
- Ayudar a disminuir la extracción de un recurso natural, como la arena, al ser sustituida por el desecho cafetero, así como el impacto que conlleva en el entorno.
- Minimizar el desperdicio al darle una nueva vida.
- Su reciclado y uso en la construcción es un ejemplo de economía circular. Los posos de café, en lugar de ser desechados, se convierten en un recurso valioso que puede ayudar a levantar infraestructuras que fomenten el compromiso mediambiental.
La fortuna de poder convertir los posos del café en materia prima para la industria de construcción, no solo supone minimizar el desperdicio sino también un aspecto esencial para construir un futuro más ecológico y sostenible.