24 de junio de 2025
Podemos pensar que son algo reciente en nuestra historia, pero nada de eso, se trata de un alimento milenario.

Debemos remontarnos unos 6000 años atrás aproximadamente para poder encontrar presencia de palomitas, más concretamente de plantaciones de maíz que después derivaron en el consumo de su grano en forma de palomita. Ya que variedades de maíz hay muchas, unos 200 tipos diferentes, pero aquel que podemos utilizar para la elaboración de palomitas no. Viajamos al continente americano, y más específicamente a México.  Su presencia data de mucho antes de que Cristóbal Colón llegara al continente. Él sería el encargado de traer dicho cereal a España y posteriormente al resto de Europa. 
En tierras mexicanas, el uso de la palomita era muy común. Se utilizaba como ofrenda a los Dioses y otras celebraciones religiosas, se adornaban prendas de vestir, así como se hacían collares y abalorios con ellas. Se cree que el consumo de la palomita como tal surgió al meter el grano de maíz en ollas de barro muy caliente, consiguiendo que éstos reventaran por el calor. 


Su popularidad iba creciendo con el paso del tiempo, primero por el continente americano, después por el europeo, llegando a África y Asia posteriormente. Y se tuvo que avanzar cientos de años para ver también una evolución en la forma en que se producían. Fue en 1885 cuando Charles  Cretors inventó una máquina que pudiera hacer palomitas y facilitara el consumo a un mayor público. En este caso seguimos en el continente americano, pero más al norte, en Estados Unidos. Después llegó la máquina portátil, lo que facilitaba que las palomitas se convirtieran en un aperitivo para todos y en cualquier lugar. Sin embargo, su popularidad hoy en día está muy unida al cine, pero esto no siempre ha sido así.


En los primeros años del cine, éste no era sonoro, y solo las clases pudientes y más altas de la sociedad eran quiénes acudían a ver una película. Pero no estaba permitido comer en las salas. Con la llegada del cine sonoro, éste fue capaz de llegar a mucha más población, ya que aquellas personas que no sabían leer  también podían disfrutar del séptimo arte. Y fue en este momento cuando empezaron a tener mayor presencia las palomitas en el cine.  Fue una mujer, Julia Braden, también estadounidense, quien ejerció de mujer emprendedora.  Habló con los dueños de una sala de cine y les pidió permiso para poder poner su puesto de palomitas en su interior. Eso sí, proporcionándoles un porcentaje de sus ventas. A partir de ese momento el despegue fue imparable hasta la actualidad. Tanto es así, que desde Estados Unidos han logrado que se dedique un día a conmemorarlas. El 19 de enero es la fecha elegida.

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